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Poco puede apuntarse sobre el origen de la
Cofradía del Señor San Juan de Labradores. La
memoria de 1758 nos habla de un pergamino en el
que se leía "... en el año del Señor mil
cuarenta y cuatro..." del que pendía un sello de
cera encarnada. Nada se sabe de este pergamino
en la actualidad.
Respecto al Hospital que regentaban, y en otro
apartado de la misma Memoria, puede leerse que
tuvo su origen " ...de cierto número de familias
de cristianos viejos de aquellos primeros
pobladores que en tiempos del Rey Don Alfonso el
primero de Aragón, después de haber conquistado
este territorio, les hizo donación de él a
quienes por más valerosos y distinguidos en
destreza y armas...", ( 24-6-1120).
Estas familias a las que se refiere la Memoria
fueron bastantes. En 1731, con motivo de
redactarse unas Constituciones, se citaban ocho:
Aranda, Herrer, Pastor, Pelijero, Moros, Novella,
Torcal y Sadornil. Pocos años más tarde, en
1739, al hacerse una modificación en las
Constituciones, ya habían desaparecido de
Calatayud dos de los apellidos: Aranda y Pastor.
En la actualidad quedan cuatro familias de las
originarias: Herrer, Moros, Torcal, y Pellejero
(Pelijero). Las demás o se han extinguido o han
emigrado.
Se conoce otro documento, que data del año
1445, en el que el cofrade Florén Pérez de
Pamplona y su esposa María Pérez de Liñán
efectúan una donación para el traslado del
antiguo Hospital. Por último, las constituciones de 1512 vienen
firmadas por el preboste Antón de la Gasca, con
lo que aparece un nuevo apellido que añadir a
los anteriores.
Integran la Cofradía todos los descendientes
varones de aquellos, mayores de catorce años,
eclesiásticos y seculares. Desde las
Constituciones de 1731 quedan excluidos los
religiosos profesos. La Cofradía está
constituida y gobernada democráticamente, regida
por una Junta de Gobierno compuesta por un
preboste, dos mayordomos, un contador ordinario
y un notario o escribano, todos ellos cofrades.
Participan todos los hermanos eclesiásticos que
hubiere y dos hermanos representativos de cada
familia, de aquellas citadas más arriba.
Además de los citados, había otros empleos: el nuncio
o avisador, que deberá ser cofrade, y un
contador práctico o procurador, ajeno a la
Cofradía, que se encargará de llevar las
cuentas. Esta última figura, con el tiempo,
pasará a ser el administrador, tal como se le
conoce actualmente.
El máximo responsable de la marcha del Hospital
fue siempre el preboste de la Cofradía, que
además de ostentar la dirección tenía la
obligación de inspeccionar su funcionamiento,
función fiscalizadora que compartía con la Junta
de Gobierno. Esta última es la que debía nombrar
los cargos de médico, cirujanos, boticarios y
hospitalero.
La Junta de Gobierno se encargaba de la
recaudación de rentas, censales, frutos y
emolumentos de los bienes de su propiedad
(especialmente fincas) que son arrendadas a los
cofrades y que hace unos años parte fueron
vendidas a sus arrendatarios, y velar por la
buena asistencia de los enfermos, en el Hospital
de la Cofradía hasta que éste prestó servicios
médicos ( 1979 ).
Entre las obligaciones que tienen los hermanos
cofrades hay que destacar: acudir a la misa de
difuntos, que cada año se celebra en la capilla
del Hospital, y asistir a la Junta General o de
Sitio, el día 24 de junio, donde se hace la
elección de cargos y oficios, que lo serán por
un año, aunque la mayoría de veces se suelen
reelegir por un periodo más largo en el tiempo.
La asistencia a la Junta es gratificada con el
equivalente al valor de una media de trigo.
Antiguamente y ahora el preboste invita a un
refresco a los asistentes.
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Dos han sido tradicionalmente las
prestaciones propias de la Cofradía: los socorros sociales y
la Capellanía.
Dentro de los socorros sociales se
contemplan dos modalidades: la entrega de una asistencia a las
viudas de los cofrades y el socorro de defunción, por el que
se encargaba decir un número determinado de misas por cada
hermano fallecido. Las misas debían ser dichas por
sacerdotes de la parroquia de San Juan de Vallupié, y cuando
ésta desapareció, por los de San Andrés.
Por su parte, al tener la Cofradía un
carácter religioso, parece difícil concebir ésta sin su
correspondiente Capellanía. Fue fundada en 1723, y el primer
capellán fue mosén Gerónimo Herrer. |
En 1869, la Junta puso a disposición del
Ayuntamiento el salón donde celebraba sus sesiones para establecer
allí una escuela elemental de niños, a la que se conoció como
Escuela del Hospitalillo o Escuela Alta de La Correa. Su
funcionamiento se prolongó a lo largo del siglo XIX y durante la
primera mitad del XX, ya como escuela mixta. Cerrada alrededor de
1950, las alumnas fueron trasladadas al colegio de las Trancas
(Sancho y Gil) y los alumnos al Ramón y Cajal.
Desde su fundación, y hasta la Constitución de
1735, estaba destinado a la asistencia de los hermanos cofrades que
precisaran de atención médica. A partir de esa fecha la asistencia
queda restringida para aquellos que fueran pobres de solemnidad.
También se prestaba asistencia extra hospitalaria. Además se
practicaba una amplia labor de beneficencia sobre pobres mendicantes
transeúntes.
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“ ...que las dichas casas se hayan de
nombrar y se nombren el Hospital de la Cofradía de San Juan
de los Labradores de la dicha ciudad de Calatayud, y tenga
obligación dicha Cofradía poner encima de la Cruz del arco
del portal mayor de dichas casas, una piedra en la cual sean
hechas y esculpidas las Armas de los Pamplona, y
debajo de dichas Armas quede y haya un título de letras
esculpidas en dicha piedra que diga: ESTE ES EL
HOSPITAL DE SAN JUAN DE LOS LABRADORES..” .
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En 1934 Junta Provincial
de Beneficencia clasifica el Hospital como
Institución de Beneficencia Particular,
adoptando la forma la forma jurídica de
Fundación. El Hospital estuvo en
funcionamiento hasta 1962, año en que recibió a
su
última enferma. Los servicios extra hospitalarios
se mantuvieron hasta 1979.
La Cofradía y Hospital
con su gobierno y administración sigue
manteniendo unidos los lazos de hermandad de
estas familias, como así ha sido en sus casi mil
años de existencia. |