El busto del emperador Claudio listo para su viaje a Museo de Calatayud
Era preceptiva la autorización del Ministerio de Cultura para que esta pieza que está en el Museo de Zaragoza pueda mudarse temporalmente a la ciudad en la que se encontró.Hace casi cuatro siglo, un agricultor de Huérmeda que trabajaba la tierra en lo que había sido el municipium romano de Bílbilis, se topó con un gran bloque de mármol. Veía entonces la luz una estatua del emperador Claudio que en unas semanas podrá contemplarse en el Museo de Calatayud.
“Es una pieza importante porque en Aragón no se localizado ninguna otra escultura semejante”, afirma Carlos Sáenz Preciado, Doctor en Historia, director del departamento de Ciencias de la Antigüedad de la Universidad de Zaragoza, además de subdirector del espacio museístico bilbilitano.
El devenir llevó a Claudio al Museo de Zaragoza en el siglo XIX. Allí ha permanecido hasta que las obras de reforma de este edificio posibilitaban su salida temporal y volver al lugar para el que fue esculpida, aunque sea en una estancia temporal.
Cuando surgió esta oportunidad, el concejal delegado del Museo, Arturo Ballano y el mismo Carlos Sáenz se propusieron que el busto de Claudio se exhibiese en el Museo de Calatayud.
El “pasaporte”, debía darlo el Ministerio de Cultura y ya lo ha firmado. El emperador tiene pues permiso para viajar y el trayecto habrá de hacerse con determinadas medidas de seguridad.
“Esta pieza y otras más que también podrían venir a Calatayud permanecerán aquí hasta que el nuevo Museo de Zaragoza vuelva a abrirse a las visitas”, señala Ballano.
No hay una fecha concreta establecida para su retorno a casa, ya que en estos momentos se está preparando la logística para su traslado y exhibición. Lo que es seguro es que el viaje lo hará escoltado por la Policía Nacional. Es un deseo que la entrada de este retrato honorario, en la ciudad de los bilbilitanos, se pueda anunciar para el mes de junio.
De la oscuridad a la luz
La historia de este descubrimiento comienza en 1.662. Describe Sáenz Preciado que la obra escultórica “estaba integrada en un ciclo estatutario en honor de los emperadores de la dinastía Julio-Claudia, similar a los que tuvieron otras ciudades romanas como Caesar Augusta, Tarraco o Veleia.
“Pudo estar albergando el templo o el foro de Bílbilis y está realizada sobre mármol de la isla griega de Paros”, precisa quien es un gran conocedor de este municipium romano.
La pieza en origen era de cuerpo entero pero fue cercenada por el agricultor durante la extracción. La cabeza –según apunta este maestro e investigador- reutiliza un retrato anterior del emperador Calígula.
Carlos Sáenz nos remite a los datos que recoge el historiador Vicente de la Fuente para seguir el camino hasta el que ha sido el destino y hogar de este hallazgo durante todos estos siglos.
Según indica quien ejerció como cronista de la ciudad, "un agricultor de Huérmeda cavando en una heredad, junto a Bámbola, en 1662, encontró una estatua de mármol, de cuerpo entero. Desconociendo su mérito aquel bárbaro, ó creyendo con ruda superstición que era algún ídolo, la rompió á golpes con el azadón, quedando apenas entera la cabeza.
Adquirió esta Don Miguel Martín de Villanueva, conde segundo de San Clemente, hijo de Calatayud, y amante de sus antigüedades, el cual mandó al escultor Franco hiciese el torso, ó medio cuerpo, que hoy tiene, quizá modelado por algunos fragmentos de la estatua, que también hubiera adquirido."
En 1664 y atendiendo al capricho acertado del conde, la cabeza y el busto se colocaron sobre un pedestal o plinto de mármol negro de Calatorao sobre la que se labró esta inscripción en latín. “Bambola me clausit tenebris Bilbilis olim: Laetor ut ex Comitis lumine luce fruar. Se traduce como “Bámbola me condenó a la oscuridad donde otrora estuvo Bílbilis: me alegro de gozar de la luz a partir de que el conde me viera”.
La pieza llegaría con posterioridad a la Sociedad de Amigos del País, que en 1868 la depositó definitivamente en el Museo de Zaragoza. Ahora, 158 años después, el busto retrato del emperador Claudio se encontrará con otras piezas arqueológicas que la tierra también ocultó y que salieron al exterior para sorpresa de quienes las descubrieron a lo largo de los años de excavaciones arqueológicas.