El Ayuntamiento inicia la tramitación para que “San Roque” sea fiesta de Interés Nacional
De forma unánime el Pleno municipal apoyaba que esos festejos sean reconocidos por su arraigo y por su valor culturalCalatayud va a remitir al Gobierno de Aragón, el acuerdo del Pleno en el que esta tarde se ha dado vía libre a iniciar el proceso administrativo, para que las fiestas de San Roque sean declaradas Fiestas de Interés Turístico Nacional. Todos los grupos municipales estaban a favor de este reconocimiento por ser una celebración que a pesar de su crecimiento no ha perdido su esencia, y por ser una expresión de nuestras raíces.
El primer paso, tras este acuerdo plenario, es que el ejecutivo regional emita un informe favorable. Deberá de hacer constar que, efectivamente, los festejos cumplen con los requisitos que exige el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.
A partir de ahí, la propuesta y acuerdo municipal y el respaldo de la DGA se remitirán la Secretaría de Estado de Turismo, junto a una memoria que describe la celebración. Se elevará con abundante documentación que es preceptiva y obligatoria.
Es el gobierno central la administración que decidirá si en el “San Roque bilbilitano”, se dan las condiciones que lo hacen merecedor de ese reconocimiento.
En el departamento de Festejos con el apoyo de otras áreas como la de Turismo, se viene trabajando en una memoria explicativa de la fiesta. Este documento debe de contener tanto el origen, como la historia y la antigüedad de la fiesta. Hay que acreditar su continuidad en el tiempo, su valor cultural y el significado que tiene para la ciudad, así como el atractivo turístico, la originalidad y la diversidad de sus actos.
En estas páginas de la memoria se describe que ya en 1520 existía documentación de que en un convento de Calatayud, el de Carmen Descalzo, se guardaba una reliquia de San Roque. De entonces serían los primeros actos religiosos que continuaron con los siglos y a los que se fueron uniendo otros profanos.
Un momento de transformación y crecimiento de los festejos llegó a mitad del siglo XX cuando el bilbilitano Eduardo Rubio «Tato» impulsó la creación de las peñas. De entonces, de 1958 data la primera agrupación de la que él fue fundador. La peña Euqor.
La romería en la madrugada del 16 y la posterior pedida de vaquillas al alcalde, el chupinazo, el concurso de los Muñecos de Capea y los que han agrandado las fiestas con posterioridad, son momentos que se destacan como singulares. Por supuesto ese chupinazo intergeneracional, cargado de emoción y de alegría, así como el reparto del chocolate y los ritos de los cofrades.
Múltiple colaboración
Para la confección de este documento el Ayuntamiento ha contado con la Cofradía de San Roque, con Interpeñas y con todas las peñas, que han aportado información, documentos y fotografías, y los estatutos de su creación. También con el Cronista Oficial de la Ciudad,
Se han recabado apoyos de distintos colectivos que guardan relación con el municipio o con la fiesta. Con fotoperiodistas y profesionales de medios de comunicación, asociaciones culturales, entidades sociales, la Diócesis de Tarazona, la Comarca, el Centro de Estudios Bilbilitanos, o el Gobierno de Aragón a través de la Consejería de Turismo. También varios miembros de la Corporación han hecho distintas aportaciones.
Son relevantes para la evaluación de la propuesta, las menciones que de la fiesta se hayan hecho en medios de comunicación de ámbito nacional, así como el plan de difusión y promoción diversa. Hay que aportar la disponibilidad de alojamientos turísticos en 50 kilómetros a la redonda, los establecimientos de restauración y datos sobre el impacto que los festejos han tenido en redes sociales.
La existencia de una página web que ofrezca información sobre la celebración y contenido multimedia, y que los actos organizados trasmitan una imagen positiva del país son requisitos que también se valoran.
San Roque es Fiesta de Interés Turístico Regional desde el 6 de octubre de 1994 y se deja claro que en su organización el Ayuntamiento colabora con la Cofradía, con las peñas e Interpeñas, en unos festejos que son abiertos y que han sabido crecer hasta superar los más de 100 actos en sólo cuatro días.
Así se ha hecho sin renunciar al origen, y sin perder la esencia de la devoción al protector de la peste, al que se siguen cantando los gozos y venerando en una ermita de la que ya hay constancia documental en el año 1.600.