Calatayud intensifica el control de la oruga procesionaria en los parques
Las condiciones climáticas han adelantado su aparición y se están inspeccionando las zonas verdes urbanas para retirar los nidos y parar su propagación.El departamento de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Calatayud ha iniciado una campaña de control de la oruga procesionaria también conocida como procesionaria del pino. Este insecto además de provocar daños en el arbolado, puede tener riesgos para la salud pública debido a sus pelos urticantes. Las irritaciones de ojos, de piel y de mucosas, y otras reacciones alérgicas de distinta consideración son las consecuencias si personas o animales entran en contacto con esta oruga que al final del invierno desciende de las bolsas que forma en los árboles.
Las condiciones ambientales y climáticas de estas semanas con temperaturas suaves están favoreciendo y adelantando su aparición por lo que es importante el control para evitar su propagación.
“Hemos reforzado las actuaciones al constatar los presencia de actividad en los primeros nidos”, indica la concejal de Medio Ambiente, Ana Isabel Garcia. A través de la empresa concesionaria del servicio de mantenimiento y conservación de zonas verdes y arbolado urbano, se han intensificado las acciones de vigilancia en parques, jardines, zonas verdes y espacios con árboles.
Siguiendo la normativa europea se aplican métodos no químicos sino biológicos para evitar su propagación. “Estamos llevando a cabo inspecciones periódicas en el arbolado susceptible de acoger estos insectos, y se están retirando manualmente los bolsones en ejemplares accesibles”, detalla la edil. Además se han instalado trampas biológicas en troncos de pinos con más difícil accesibilidad en áreas con población vulnerable. Son trampas fuera del alcance de niños y mascotas que son especialmente vulnerables. Estos sistemas interrumpen la bajada de las orugas al suelo rompiendo el ciclo biológico de la plaga y reduciendo la reproducción.
El Ayuntamiento recuerda que la presencia de procesionaria también se detecta en los pinares de los montes del término municipal, donde el tratamiento y la gestión son diferentes a los aplicados en entornos urbanos.
Recomendaciones a la ciudadanía
El Ayuntamiento recuerda la importancia de no manipular las orugas procesionarias y no acercarse a zonas donde se detecte una elevada presencia. Ante cualquier incidencia, se recomienda avisar a los servicios municipales de Medio Ambiente en el teléfono 976 88 13 14 o por correo electrónico en medioambiente@calatayud.es
Esta especie, denominada científicamente "Thaumetopoea pityocampa” afecta a distintas coníferas del municipio. Durante el invierno se refugia en los característicos bolsones que teje en las copas de los árboles y, una vez completado su desarrollo larvario, desciende al suelo en “procesión” para enterrarse y completar su ciclo biológico, emergiendo posteriormente como mariposa en la primavera.
Daños en masas forestales
La oruga del pino provoca la defoliación de estos árboles debilitando el arbolado y favoreciendo la posible aparición de otras plagas oportunistas.
El ciclo biológico de este insecto está estrechamente vinculado a las temperaturas, lo que explica que su presencia pueda variar notablemente de un año a otro. Este invierno, su aparición se ha adelantado nuevamente respecto a lo habitual debido a las temperaturas más altas de lo habitual registradas en las últimas semanas.
En el ámbito forestal, la gestión de la procesionaria del pino depende del equilibrio entre el impacto ecológico y el riesgo para la salud pública. Aunque se considera una plaga forestal cuando su proliferación es elevada, se trata de una especie autóctona que cumple un papel ecológico dentro del ecosistema.
En muchos casos, especialmente en ecosistemas forestales maduros, una intervención intensiva puede resultar contraproducente o innecesaria. Por ello, en zonas de monte se realiza un seguimiento técnico de la evolución de la población y solo se actúa cuando concurren circunstancias que puedan suponer un riesgo relevante para la salud pública o para la conservación del arbolado.