La ermita de san Roque de Huérmeda luce renovada por la generosidad de un vecino
El cariño que siente por su barrio ha llevado a Miguel Sobaberas a comprometerse con esta obra.Son más de un centenar las localidades aragonesas que celebran la festividad de san Roque, o que sin festejarlo, sí que conservan imágenes, capillas o ermitas dedicadas a quien había de proteger frente a la peste.
El barrio de Huérmeda es uno de esos casos. A la entrada de este núcleo de población junto al Jalón, y antes de cruzar el río, se encuentra un modesto edificio, dedicado al de Montpellier.
Esta ermita, como de la de san Paterno, tiene un valor sentimental para los vecinos y descendientes de esta pedanía, y es esa parte emocional la que ha empujado a Miguel Sobaberas a arreglarla.
A finales de junio se ponía manos a la obra con los trabajadores de su empresa, MSM Obras, Excavaciones y Derribos SL. Han retejado, han reparado las grietas que había, también la mesa que servía de altar, y han pintando tanto el interior como el exterior de este espacio al que se sigue acudiendo para hacer la novena por parte de los habitantes de Huérmeda.
Sobaberas planteó esta posibilidad al alcalde pedáneo, Antonio Cuenca, así como al alcalde bilbilitano, José Manuel Aranda y a los concejales de Barrios y Urbanismo. Estaba dispuesto a poner y a asumir su tiempo, los materiales, y el personal para que esta construcción que forma parte del patrimonio y de la identidad de Huérmeda pudiera ser restaurado.
Así se hizo, y los vecinos que agradecen esa generosidad de su paisano pueden acercarse hoy a una ermita de san Roque que luce mejor cara.
Cuando la obra estuvo completamente terminada la pasada semana, Aranda y José Manuel Gimeno y Luís Esteban, estuvieron una tarde viendo el resultado. Querían dar públicamente las gracias a este huermedino emprendedor y hombre de palabra, que ha visto también cumplido su deseo.