La Semana Santa de Calatayud ya tiene su museo
Puede visitarse en los mismos horarios del museo de la ciudad desde el que tiene acceso directo.La Iglesia de San Alberto Magno, junto al Museo de Calatayud en el que fue el templo del convento de las Carmelitas Descalzas, tiene la Semana Santa de nuestra ciudad un espacio desde el que dar a conocer esta manifestación de fé y cultural, declarada de Interés Turístico Regional desde 1994.
En esta iglesia, construida en el siglo XVII y que consta de nave principal y capillas laterales servía para guardar distintos pasos y peana y a partir de ahora para la exposición y explicación por medio de materiales que salen cada año en las procesiones y audiovisuales.
El proyecto ha sido desarrollado por Producciones Audiovisuales Fotoprisma y por Tintaura. Entre los recursos museográficos destacan Maniquíes vestidos con ropajes de algunos de los personajes de la Procesión del Santo Entierro y dos pantallas interactivas: una dedicada al Santo Entierro y sus personajes, y otra a los pasos y las cofradías. Hay también vitrinas con material cedido por las propias cofradías y pies temáticos con información sobre los pasos, los personajes de la procesión del Santo Entierro y el retablo mayor.
El concejal de Turismo, Esteban Sanmiguel, señalaba en la inauguración que la Semana Santa es mucho más de lo que se ve en la calle esos días, y que merecía tener un lugar que la difundiese en cualquier momento del año como patrimonio que es de la ciudad, material e inmaterial.
La música con las tradicionales marchas procesionales ambienta este lugar gracias a que la Agrupación Musical Pascual Marquina, ha cedido los derechos de sus conciertos y composiciones que son esperadas en los días previos a esos de pasión, muerte y resurrección.
José Manuel Gimeno, concejal de Patrimonio reseñaba la colaboración sin la que no hubiera salido adelante esta propuesta cultural de la ciudad que forma parte de una línea estratégica de creación de museos o centros de interpretación en la ciudad o la reforma y mejora de los existentes. El taurino y ahora este, se han estrenado en estos tres años, junto con el Textil de los Claustros de Santa María y a que a lez se renovaron haciendo algunas obras de mejora y eliminación de humedades. También el de La Dolores en el Mesón se renovó y se están diseñando nuevos contenidos para el Museo de la ciudad, además de contar con el espacio de la Judería y se va a seguir avanzando para la musealización del Yacimiento de Bílbilis y se ha dotado de un espacio en el que poder trabajar y hasta mostrar las pinturas murales desea ciudad romana.
Dio las gracias a la Junta Mayor, cofradías y hermandades, parroquias, colaboradores, empresas y a todas las personas que han hecho posible este museo que va a estar abierto en el mismo horario que el Museo de Calatayud desde el que se accede por lo que era la sala del torno del convento.
El presidente de la Junta Mayor de la Semana Santa, Jacinto Júlvez afirmó que es una parte o el comienzo de algo que desean, como es que sea reconocida la Semana Santa bilbilitana de Interés Turístico Nacional como se ha logrado con la declaración de las fiestas de San Roque.
Para el equipamiento de este nuevo espacio cultural y su acondicionamiento se ha contado con el Plan Plus 2025 de la DPZ y el de Dinamización Turística de la Comunidad de Calatayud.
Peanas y pasos
Los visitantes verán las peanas El Salvador o Salvátor, la urna funeraria que alberga al Cristo Yacente en la procesión del Santo Entierro, la de La Última Cena, Los Azotes, el Ecce Homo, la Entrada de Jesús en Jerusalén conocida como la Burrica de las Naranjas, El Descendimiento, El Calvario, la Pía Unión de Jesús con la Cruz a Cuestas, San Pedro y el Gallo, El Prendimiento, las Tres Marías y San Juan, La Oración de Jesús en el Huerto, y Nuestra Señora de la Soledad (peana y palio con una virgen que simula a la original, que se conserva en la parroquia de San Juan el Real).
Como no podía ser de otra forma, en este museo tiene especial importancia la procesión del Santo Entierro por ser el eje central y más conocido y reconocido de nuestra Semana Santa . Se celebra cada Viernes Santo, sale de la iglesia de San Juan el Real a las 20 .00 horas y culmina con el Auto Sacramental del Entierro en la Plaza de España.
De esta gran procesión existe documentación desde 1776 y constan antecedentes desde 1588. En la misma se reúnen cerca de 2.500 participantes y unos 150 personajes bíblicos, con la representación más completa del Antiguo y Nuevo Testamento de toda España en una sola procesión.
El museo reúne el patrimonio de las 14 cofradías y hermandades que hoy forman la Semana Santa de Calatayud, con fundaciones que van desde la más antigua —la Antiquísima, Leal y Real Hermandad de Nuestra Señora de la Piedad y Sangre de Cristo (1264)— hasta la más reciente, la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Caridad, «Los Estudiantes» (2013). Entre ellas destacan también la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís (organizadora histórica desde 1289) y la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad (siglo XVII).
Raíces histórica
Las raíces históricas de la Semana Santa se encuentran en la llegada de los franciscanos a Calatayud en la primera mitad del siglo XIII. La primera mención documental de la procesión es de 1588. Hay algunos hitos posteriores: reconocimiento municipal en 1776, reinstauración tras la desamortización (1846), interrupciones en 1928-1937 y 1968-1975, y recuperación progresiva desde la fundación de la Hermandad de Terceroles (1979) hasta 1990.
Colaboración imprescindible
El proyecto ha contado con la colaboración de la Junta Mayor de la Semana Santa de Calatayud, las 14 cofradías y hermandades bilbilitanas, la Agrupación Musical Pascual Marquina, la Asociación de Fotógrafos Bilbilitanos, las parroquias de San Juan el Real y la Colegiata del Santo Sepulcro, y los equipos de Tintaura S.L. (diseño) y Fotoprisma S.L. (realización), además de la de personas individuales como Pepe Arévalo, Fran Lorenzo de la Mata, José Antonio Vicén, la familia Verón Gormaz y Andrés Roque
El edificio
Fue trazado en el primer tercio del siglo XVII por fray Alberto de la Madre de Dios. Tiene nave única con capillas laterales, bóveda de cañón con lunetos y cúpula semiesférica sobre pechinas (sin tambor ni linterna), y rasgos de la austeridad carmelitana. Con fachada en tres calles, tiene portada entre pilastras toscanas y ático con hornacina.
Ha sobrevivido a la Guerra de la Independencia, la desamortización de 1835 y los bombardeos de 1937, hasta su rehabilitación como espacio museístico.
El retablo mayor
Procede del antiguo Hospital de San Clemente, fundado por don Clemente Paciencia (cuyo retrato fúnebre se conserva en la primera capilla del lado de la epístola). Es un conjunto de mazonería dorada y policromada cuya hornacina central alberga una talla del siglo XVII de San Francisco de Asís con los estigmas, con un banco decorado con pinturas de Santa Catalina, San Miguel, San Juan Bautista, Santa Lucía, San Lorenzo y San Francisco.